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lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Rococó divino?

Saludos cordiales.


Estaba tratando de enterarme sobre las religiones locales y me encontré con esta... Bueno, de manera diplomática mencionaré que me encontré con este extenso nombre (iba a decir que es un rosario de nombres que son como los anillos de una serpiente, la verdad): Ame-Nigishikuni-Nigishiamatsuhiko-Hikono-no-Ninigi-no-Mikoto. Es el nombre de un dios, a quien sus amigos, seguidores y devotos le decían –y le dicen- simplemente Ninigi.
Ninigi es el bisnieto de uno de los creadores de la religión Shinto y de todo el mundo. Por cierto, en español se la llama "sintoísmo" pero en el japonés no existe la sílaba "si", existe "shi" y de ahí la variación.
Nigini, a su vez, es tatarabuelo de quien se reconoce como el primer Emperador y fundador del Japón como Nación: Jinmu. A Jinmu le han precedido 125 emperadores reconocidos por la casa imperial, hasta el actual, Akihito.
Esa línea de descendientes desde los creadores del mundo hasta el actual Emperador fue rota cuando los rambos de Estados Unidos obligaron a escribir una Constitución en la que los japoneses tenían que decir literalmente que el emperador no es descendiente de los dioses. Típica estupidez de marines rebosantes de músculos a quienes las neuronas les estorban (ya se hablará de ese tema).
A este puerto he llegado luego de visitar el complejo religioso de Nikko. Cerca de este pequeño pueblo del noroeste de Tokyo hay una vasta exposición de religiosidad japonesa, representada en construcciones y en prácticas religiosas permanentes. Nikko es patrimonio cultural de la humanidad.
Existen más de 100 templos y mausoleos abigarrados entre las quebradizas montañas, repletas de árboles y alimentadas por coquetos riachuelos. Hay dos elementos que llaman la atención: conviven uno al lado de otro templos shinto y budistas; y, la decoración es espléndida, variada, caótica, no deja un milímetro suelto.
Sobre lo primero, vale decir que si bien el Japón vive la religión shinto por origen, también se mantiene superactiva la budista, por vecindad. Los budistas llegaron de la China en el siglo VI y enseguida se produjo una interrelación muy interesante. El ejemplo que se cuenta por aquí siempre es que tan tolerantes son la una con la otra que algunos dioses Shinto son encarnaciones de deidades budistas.
Hoy, un japonés promedio no tiene recelo ni pereza ni conflictos morales de adorar a dioses shinto o budistas, al contrario de, por ejemplo, la religión católica cuya base es sobreponerse a cualquier otra religión (la menciono porque es en la que me formé).
El segundo aspecto es el arquitectónico, visto como una expresión material de la cultura. Pero el origen de las formas arquitectónicas y de los elementos ornamentales también tiene que ver con lo anterior.
La panteón Shinto tiene unos ocho millones de dioses. En los templos se siente las dificultades que habrán tenido los decoradores para poner a todas las divinidades que debían en cada templo pero el resultado siempre es de una belleza mística.
Es difícil referirse a esta joya, cuesta harto ponerle palabras a la maravilla. A lo mejor las fotos sirven para ese fin: http://www.flickr.com/photos/ascomunicas


Hasta mientras.