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miércoles, 16 de noviembre de 2011

De la Patria y sus atributos

Hola, saludos a todos.


Cuando me propuse escribir este blog la primera regla fue no hacer comparaciones entre Japón y Ecuador. No me parece ético hablar bien o mal de la Patria que me vio nacer o del país que ahora me acoge. Pero hay más, decir algo bueno de una ciudad en desmedro de la otra no tiene sentido, este no es un concurso de belleza en el que se corona a la más bonita y más tonta, o a ambas. Desde la óptica de un viajero cada paisaje tiene su médula, sus nervios, sus músculos, que pueden parecerse a otros pero no son los mismos. De otro lado, conozco al Ecuador bastante bien y de Japón solo he podido mirar su fachada, no es un ejercicio positivo perder la objetividad, sé muchas cosas malas de mi país y he visto cosas muy bonitas de Japón, pero eso no define, ni de lejos, la naturaleza de cada uno.
Bien, el de ahora es el ejercicio de encontrar las 10 cosas que más extraño de Ecuador. Cosas en un sentido más amplio, no me refiero solo a objetos sino a la acción, pasión y estado de ser un llamingo:
Esta, por ahora, es la lista de las 10 memorias que más me hacen falta de la Patria y sus atributos (Advertencia, no están en orden de preeminencia)



  1. Cruzar la calle fuera del paso cebra mientras toreo con un forzado de pecho a los autos que pasan embalados.
  2. Preguntarle al vecino de la tienda por el marcador del partido del Aucas.
  3. Escuchar a la de contabilidad de la oficina la siguiente conversación por teléfono: "Señor guardita, dé diciendo al eco que no se vaya sin firmar unos chequesitos, tenga la bondad".
  4. Sonarle con un codazo furibundo en el plexo solar al vivo que se pega demasiado en la Ecovía.
  5. Pan fresco y en cantidades suficientes para rematar el desayuno con un buen chapo (para los neófitos, dícese de la mezcla de pan con la ultima cuarta parte del café con leche; al procedimiento posterior de beberse el exceso de líquido; a la añadidura siguiente de al menos una cucharita y media de azúcar; a acto de mezclar que le precede; y, al goce final de yantar dicho manjar).
  6. La aparatosa imprecisión del científico que hace la adivinanza del clima.
  7. Saludar a los conocidos con un buen choque de manos, a los amigos con un abrazo sonoro, recibir la bendición de la madre y estrechar a mis hijas con abrazos y besos de una abundancia incontenible.
  8. Despertar con el tono parroquial y los bodrios cómico-ridículos de Diego Oquendo, aterrado por las emergencias domésticas.
  9. Sentirse seguro al amparo del Pichincha y agradecerle en férvido grito.
  10. Tomar jugo de maracuyá

A Delfín Quishpe no le extraño ni un poquito.

Esta lista irá cambiando con el tiempo, en la medida que se vaya macerando esta mezcla de Cotopaxi y Fuji que se está formando nuevos elementos aparecerán para nutrir a la lista de "Los 10 más extrañados" (sobra decir que cualquier colaboración será bienvenida y, sobre todo, agradecida).

Hasta mientras.