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lunes, 17 de diciembre de 2012

Los ejercicio democráticos del Japón

Un saludo grande para todos:

Sí, este 16 de diciembre hubo elecciones en Japón. No, no es un evento extraordinario. Aclaración: es un evento muy importante pero raramente trastoca los procesos fundamentales de este país.
Entender lo afirmado antes es posible solamente tras una explicación, un diagrama de la estructura política nacional del Japón, que tiene su nivel de complejidad y cuyo origen se puede descubrir en dos fuentes: la reforma estructural del país durante la Era Meiji y la presión militar de Estados Unidos para la aprobación de una constitución que les guste.
El gobierno del Japón está compuesto por un sistema de justicia, un parlamento y un poder ejecutivo, que lo ejerce el Gabinete del Primer Ministro. Esta trilogía está dominada, arriba y en el centro, por el Emperador; la Constitución dice que tiene una dimensión simbólica pero en la práctica sigue ejerciendo más influencia sobre la población que lo que se le autoriza en las leyes. El pueblo deposita su poder donde le da la gana.
Campaña electoral en Tokio
La democracia funciona de manera expedita y pura en el poder parlamentario, que se conoce como la Dieta y que está formado por dos cámaras: la de Consejeros (Cámara Alta) y la de Representantes (Cámara Baja).
Los japoneses votan si quieren hacerlo, se calcula que en la última elección algo menos de la mitad de los electores acudieron a sufragar por su voluntad: debían escoger 480 escaños de entre más de 1.500 candidatos para la Cámara de Represententes.
Fotografía tomada de BBC (http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-19725705)
Los ciudadanos, entonces, con su voto definen la conformación de la Dieta. Por tradición, el líder del partido político que tiene mayoría en la Dieta es designado primer ministro. De manera que, terminada la elección de este domingo, todos hablan de que Shinzo Abe es el virtual primer ministro, pero deberá esperar por la decisión de la Dieta. Por eso es una monarquía parlamentaria.
Primer Ministro se nombra desde 1885, en plena era Meiji, un sistema que fue ratificado por la Constitución, que contiene 99 artículos y fue aprobada al terminar la II Guerra Mundial.
El Japón ha tenido 95 primeros ministros. Se ha convocado a elecciones de la Dieta que, al final, desemboca en nombrar a un primer ministro cada 1,3 años en promedio.
Creo que el verdadero tema es otro. Me parece que usted pensará lo mismo. Los demócratas del mundo se rompen la cabeza preguntándose por qué tanta "inestabilidad" política no ha afectado a una nación cuyo crecimiento como Nación ha sido asombroso.
De lo que se ha podido constatar, la verdadera estabilidad reside en los mandos medios, en el sistema de ejercer la administración del gobierno. En los ministerios, debajo del ministro trabajan viceministros: unos políticos y otros técnicos. Los viceministros políticos, así como el ministro, se mueven con la marea de las negociaciones y los intereses, van y vienen y aportan para crear política pública. Los viceministros técnicos son funcionarios de carrera, ocupan su cargo por años y bajo su mando está toda la operación de los ministerios.
Las decisiones que adopta cada ministerio sobre cada tema dependen de un ejercicio democrático interno. Para poner un ejemplo: se debe resolver un tema de alimentos, en el cual participan siete funcionarios, de tres ministerios. La decisión se toma por unanimidad entre todas las partes, los siete deben votar a favor de tal medida para que se ejecute.
Es una práctica común que ningún funcionario político, por más alto que sea su rango, se meta en la decisión técnica. De hecho, el ministro y los viceministros solo pueden aceptar una decisión que previamente haya sido acordada por sus mandos medios. Este sistema asegura que los grandes temas nacionales nunca se detengan, ni siquiera cuando parezca que el sistema político colapsa.
Ahora, la rotación continua se origina cuando el partido dominante en la Dieta pierde el apoyo de los ciudadanos. Entonces, se disuelve la Cámara de Representantes y, por ende, el primer ministro, líder de la mayoría parlamentaria, pierde su cargo. El recambio es rapidísimo; no existe una ceremonia de "cambio de mando", como estamos acostumbrados en latinoamérica, pero la frecuencia del recambio es tal que supongo que será tan fácil como organizar la elección de Reina de Quito. El primer ministro será santificado cuando presente sus credenciales de tal frente al Emperador.
Candidatos, propaganda en Tokio.
Ahora, ¿por qué Yoshihiko Noda perdió la confianza del pueblo y debió llamar a elecciones?, pero, sobre todo, ¿por qué la oposición le pegó semejante paliza? La NHK, sistema de medios de comunicación estatal de Japón, presentó el análisis de Kaori Nagao.
La experta afirma que existieron propuestas que terminaron por convencer a unos electores desencantados por el incumplimiento de los ofrecimientos de Noda. Abe dijo que frenará la deflación y depreciará el yen; y, adoptar posturas de línea dura en política exterior, especialmente en lo que respecta a la disputa territorial con China.
El triunfo del Partido Liberal Democrático, evidentemente, no gustó para nada a China ni a las dos Corea, pero sí a Taiwan: a pesar de que entre vecinos se alzan la voz, no quieren que el barrio se alborote demasiado.
El de ahora es un gobierno considerado nacionalista y tradicionalista. Muchos japoneses prefieren suspirar y mirar a otro lado porque esas dos posiciones juntas llevaron al Japón a volverse un imperio en expansión con consecuencias devastadoras. Pero, de eso hace ya bastantes décadas.
Así es la democracia japonesa. No me parece ni mejor ni peor que otras que conozco. Los sistemas dependen de la voluntad que tengan sus ciudadanos para volverlo más o menos eficiente.

Elecciones en Ecuador en febrero, veamos qué sucede ahí.
Regreso pronto.

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