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lunes, 2 de enero de 2012

Bienvenido el año 24

Hola habitantes del la Tierra de 2012.

La fiesta principal para los japoneses es el cambio de año. No es un abrazo cuando el reloj marca las cero horas del primero de enero, hay mucho antes y bastante más después.
La tradición manda que hay que visitar a los padres. Una de las complicaciones usuales en el Ecuador es resolver la ecuación si la hora cero se la pasa en la casa de los padres del marido o de la mujer.
En el momento que contrae matrimonio, la mujer japonesa cambia de padres. Tampoco es que desconoce a sus progenitores pero para fines de las fiestas oficiales y las tradiciones, sus padres son desde ese momento los del marido.
Resuelto lo anterior, se movilizan a donde estén los padres y por eso el feriado de fin de año es más largo (eso involucra que hay una demanda impresionante por pasajes de tren o de avión, se llenan los hoteles y es virtualmente imposible para un turista aprovechar estos días para ir por alguna novedad).
La señora de la casa debe prepararse para atender a los huéspedes. Hay una selección específica de platos que se comen desde el 31 de diciembre hasta el 2 de enero. Todo se debe cocinar hasta antes que termine el año pues tiene su dosis de superstición eso de prender la cocina y asar alimentos en el amanecer del año nuevo (por suerte existen las entregas a domicilio, en caso que los comensales superen las previsiones de la cocinera).
La víspera se conocer como oomisoka, pero a nadie se le ocurre desear feliz año nuevo a menos de que haya llegado ya. Es decir, cuando se despiden de los compañeros de oficina no desearán felicidades por el año que está por venir sino que desean ventura en lo que queda del año que transcurre, con un sonoro yoi otoshi o.
Antes hay que trabajar en el hogar con el oosouji, limpieza profunda. Templos, santuarios, empresas, oficinas, almacenes y, obviamente las casas, se someten a un trabajo festivo de limpieza, como diríamos en tierras llamingas, sacarle los demonios.
Es, al mismo tiempo, un rito de purificación, para recibir a Toshigami, el dios del año que viene, quien visita cada uno de los cuartos con el año nuevo. 
En la puerta de entrada se decora con un adorno que es una de las tradiciones más antiguas: un arreglo de flores, ikebana. Este uso se acostumbra desde el siglo 6 como una ofrenda religiosa para los templos budistas. Poco a poco se fue popularizando entre la aristocracia y la clase samurai. Principalmente los samurai apreciaban mucho estos arreglos desde un punto de vista espiritual. Ahora esas decoraciones están en todas partes.
El arreglo se llama "puerta de pino". Se elabora con tres varas de bambú, ramas de pino y de ume (ciruelo). El bambú representa la longevidad, el pino la prosperidad y el ciruelo la estabilidad. De las tres varas de bambú, la una significa el cielo, la otra la humanidad y la última la tierra.
Hay otro adorno, que se reserva más para los hogares, el shimekazari (ornamento de la espiga del arroz sagrado). Colocado en la puerta de la casa, significa que el hogar es sagrado o es un espacio purificado recientemente y sirve para evitar la entrada de espíritus malignos. 
Bueno, hay llegado la noche final del año que termina. Las familias van presurosas a los templos, que enseguida se abarrotan de gente hasta extremos increíbles. Los templos son una fiesta, carcajadas, abrazos, rezos, una mezcla difícil de entender para quienes estamos acostumbrados a entrar con temor en los templos católicos.
Uno de los hechos más llamativos es escuchar sonar a las descomunales campanas de los templos, a las que se golpea 108 veces. Los primeras 107 golpes, que retumban con una vibración estremecedora, deben darse el 31 de diciembre, tiempo en el cual los seres humanos piden 107 deseos mundanos que, dice la religiosidad, confunden las mentes. Pero las almas se purificarán con el replique 108, que sucederá ya en el primero de enero.
El pueblo japonés acostumbraba a celebrar el año nuevo lunar, el que lo practican los vecinos de China, hasta 1872. En la conocida Restauración Meiji, Japón adoptó el calendario gregoriano y convirtió a esta fecha en una de las dos festividades mayores.
Sin embargo, comparten la tradición de china en cuanto al zodíaco; el que comenzó es el año del dragón y en los templos se venden decenas de amuletos con la forma de este animal mitológico.
La otra fiesta mayor es el cumpleaños del Emperador que, verdad de Perogrullo, es variable. Con el actual emperador Akihito se celebra el 23 de diciembre.
La presencia de este ser humano y divino es tan importante que en muchos documentos especial hay un casillero donde obligatoriamente se debe escribir el año japonés, que es el tiempo de gobierno. 
Por eso esta entrega tiene ese título, ha comenzado el año 24 del emperador Akihito que, además, coincide con 2012.


Nos vemos pronto.

1 comentario:

  1. Hola Alvara!! Por que eres tu, verdad??? No sabia que estabas en Japon. O estas en Ecuador?? Por que con este de la web las fronteras desaparecen. Te envio un saludo y abrazo. Que tengas un buen año

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