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martes, 17 de noviembre de 2015

La belleza de las japonesas está dentro

Por aquí estamos de nuevo, con otra dosis de historias; pongan atención.

Si las asiáticas son envidiadas por las mujeres del resto del mundo debido a su belleza, las japonesas son la envidia del Asia. Mujeres coreanas, filipinas o chinas harán lo que sea para conseguir parecerse a las niponas.
Sí, es cierto, esta bitácora se está metiendo en terrenos ajenos y movedizos, pero resultan evidentes los efectos sorprendentes del cuidado que tienen las japonesas consigo mismas. Y muchos japoneses también.
Andar de exploración para encontrar el origen de esta condición es apasionante. Cada sitio que habla de belleza cree desvelar el secreto milenario que nadie más sabe, pero resulta que la belleza de las japonesas es el resultado de muchos factores juntos, desde compotas caseras hasta actitudes cercanas al misticismo.
“Las japonesas aspiran a tener una piel blanca, pero con un tono que se asemeje más bien al de una bola que ha sido pulida. Este matiz de lo que entienden por una tez blanca es importante”, afirma Tomizawa Yoko, del Instituto Pola de Investigación en Belleza y Cultura. Piel blanca y sana. 

Hay un par de síntomas que son evidentes demostraciones de la admiración. La una es el hecho de presentar muchos programas de televisión en los que, entre vericuetos fantasiosos, la verdadera diversión es descubrir la edad de una mujer: se ve ejemplos sorprendes de lo bien conservadas. La segunda, es difícil soportar el impulso de topar con la punta del dedo el rostro de una mujer en el metro, por el puro –y hasta morboso- deseo de satisfacer la curiosidad de saber si la piel y la mujer son de verdad seres humanos.
Las mujeres de Japón tienen algunas prácticas específicas para verse bellas y tienen muchas que, indirectamente, derraman beneficios. En este marco, resultado interesante lo siguiente: quien firma como Dr. Adolfo Planet, en su página web, dice revelar los secretos de las abuelas japonesas que, en realidad, están publicados desde hace más de 100 años en el libro titulado "Miyako fūzokukewaiden", que abordó con harta precisión los aspectos relevantes de la belleza y la estética femeninas. Planet hace referencia a ciertos principios que son básicos para una vida con equilibrio. Se rescatan los siguientes acápites llamativos:

  • Vive en una casa limpia.
  • Según te vayas haciendo mayor, no envidies aquello que florece en primavera;
  • Para tener una piel suave y brillante, lávala y mímala a diario;
  • Una buena piel viene de un cuerpo sano;
  • Demasiado maquillaje contamina la piel;
  • Enamórate;
  • Los hábitos de deseos insatisfechos afean una mujer;
  • Una mujer mayor preciosa es preciosa ya que su mente y espíritu son sabios y están llenos de gracia;
  • A la edad de cuarenta, la mente se hace visible en la cara;
  • No te quejes. No tengas envidia. No te irrites. Tu salud se deteriorará y tu piel se resentirá;
  • Si tus hombros están tensos o duros, tendrás líneas y arrugas en tu cara; y,
  • Come comidas sencillas.
En el sitio Belleza Activa se hace referencia a que “Existe una diferencia fundamental entre el concepto de belleza oriental y el occidental. Mientras que en oriente se pretende mejorar la calidad del cuerpo en sí mismo, en occidente se mide cual es su estado y se actúa contra las situaciones concretas (arrugas, flacidez, celulitis, etc.). En Japón, el método para llegar a la belleza es ‘hacer sana’ la piel. En occidente, intentamos ‘borrar’ las arrugas. Insiste en esta idea Kayoko Nakajima, responsable de marketing de la nueva línea Future Solution LX de Shiseido: «Se tata de embellecer la piel sin maquillaje, éste es solo un accesorio. Lo importante es hacer la piel bella por sí misma»".
De este principio se desprende el resto.
Las revistas especializadas, entonces, hacen una lista numerada de los aspectos estéticos más importantes. Parten siempre de la doble limpieza facial, usan toallas remojadas en agua y aceites calientes y cierran el proceso con toallas de agua fría. Con la misma paciencia, dedicación y sutileza, hacen el eishodo, masaje facial japonés que combina conceptos de la medicina tradicional nipona y de técnicas de masaje desarrolladas durante cinco siglos.
La protección del sol es un capítulo aparte. Durante el verano, cuando el sol castiga, es común ver a las mujeres ir por la calle con sombrilla, sombrero, gafas, guantes más arriba de los codos y, seguramente, con una crema protectora de alta gradación. Eliminar el contacto con el sol evita que aparezcan manchas, y que se pierda colágeno y elastina.
En Belleza Activa se afirma que es difícil conseguir una tez alba ya que su piel contiene más cantidad de melanina que la de los occidentales (de ahí el color amarillo) y se broncea con mayor facilidad. Luego, la protección también tiene que ser doble.

Los factores no cosméticos son relevante. El agua es el primero y según la socióloga Mitsue Otsubo la razón es que tradicionalmente en Japón se utiliza el agua como acto de purificación, algo que forma parte de los rituales de la religión sintoísta. Esto explica también la forma en que se lavan a diario los japoneses: se duchan con agua y jabón y una vez están limpios, entran en la bañera, nunca se sumergen “sucios” en el agua. Su piel tiene un contacto permanente con el agua y la beneficia tanto como la hidratación en base de té verde, que tiene un alto contenido de antioxidantes, los que ayudan a combatir los radicales libres y el envejecimiento prematuro de la piel.
En esa línea está también la alimentación.
Los japoneses cuidan su piel por dentro y por fuera. Es el país que debe tener la alimentación más equilibrada del mundo (algo de ello se puede leer aquí). La casi total ausencia de los lácteos en la dieta común, las proteínas que provienen de la soya, la administración correcta de las grasas.
Para ponerle en números, la dieta diaria ha logrado el para muchos ansiado 12-25-63: los expertos tienen como una ley que la alimentación cotidiana de una persona debe tener 12 % de proteínas, 25 % de grasas y 63 % de hidratos de carbono. Fórmula mágica que para los expertos es el “patrón ideal de composición”: 2.300 calorías diarias para los hombres y 1.950 para las mujeres.
La socióloga Mitsue Otsubo, citada por Belleza Activa, afirma que desde muy jóvenes se cultiva el culto por la belleza. “Las niñas empiezan a maquillarse a los diez años de edad, con sombras de ojos y brillos de labios, porque los productos baratos no son de mala calidad”.
Una estadística citada por la experta afirma que el 84 % de japonesas consideran que si usan cosméticos están guapas, aunque defienden permanentemente el concepto de la belleza natural. Es decir, nunca se excederán en el uso del maquillaje. Aunque generalmente sí en el gasto de dinero. “Del total de mercado de la belleza, es decir, higiene, tratamiento y fragancias, el cuidado de la piel del rostro representa en Europa el 26 % de las ventas totales, mientras que en Japón es el 58,1 % de estas. Por el contrario, no existe tradición en el uso de perfumes, ya que se considera que la piel debe oler a ‘limpio’, con su propio aroma y no ‘ocultado’ bajo una fragancia. Es por ello que la venta de perfumes supone menos del uno por ciento del total del mercado, mientras que en Europa es el 44 %. A los japoneses, además, les suelen molestar los perfumes intensos que usamos los occidentales, y consideran que los utilizamos para ‘enmascarar’ el ‘potente’ olor corporal occidental”.
Una costumbre llamativa es que las mujeres consideran esta especie de ceremonia del maquillaje un momento íntimo, personal, es una parte del decoro y los modales femeninos. Como dice el portal nippon.com, “Sin embargo, se consideraba de mala educación que una mujer mostrara cómo se maquillaba. Tomizawa Yoko, investigadora, afirma que '…el decoro y el maquillaje son conceptos arraigados en Japón incluso en la actualidad, y que esto precisamente explicaría por qué se considera una grosería maquillarse en el tren, por ejemplo'".
En definitiva, cometen un error quienes creen en pócimas milagrosas para tener una piel tan perfecta como la de las japonesas y una salud facial general envidiable. Es, eso sí, una suma de muchos factores, tanto cosméticos como culturales, alimenticios y, algo de lo que hace gala el país permanentemente, mucho de identidad.


Muy pronto estaré de vuelta con novedades.

1 comentario:

  1. Gracias por la información.. me ayudo para una presentación, saludos desde Monterrey! :) P.D: Ya no me maquillare en el metro :S

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